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sábado, 19 de febrero de 2022

No masacres

Netflix vuelve a encender la motosierra en una nueva entrega del asesino con máscara de piel y retoma lo ocurrido en la película de 1974 y destroza todo lo bueno que alguna vez fue.
Por Ricardo Diaz 


Tobe Hooper en 1974 aterrorizó a varios dando vida a Leatherface en la película que se conoció como la masacre de Texas. Que además de ser una de las pioneras a la hora de dar base al cine slasher tomaba elementos de hechos verídicos para dar forma a ese atroz asesino. En dicho film, un par de jóvenes se topan con una casa habitada por una familia desequilibrada que termina con la muerte de casi todos ellos, excepto una, que logra escapar en la escena más icónica dentro del género. Leatherface girando, revoleando su motosierra, frustrado al escaparse su última víctima. 

Con el tiempo le siguieron dos secuelas y un par de reboots y hasta una precuela contando los orígenes del simpático "cara cuero". Pero en mayor o menor medida, ninguna de ellas logró estar a la altura de su original. Es por ello que Netflix decidió hacer una continuación directa de la de los años 70, pero casi cincuenta años después de los eventos ocurridos en agosto del 1973. ¿Qué pasó en todo ese tiempo? Bueno, al parecer Leatherface debe haberse sentido muy triste tras el final del primer film y en 1975 se fue a un orfanato en Harlow en donde calmó su sed de sangre y se volvió buenito. Los años pasaron y ahora ese pueblo está practicante desolado. Ideal para que una nueva generación de adolescentes con ideas empresariales, típicas de jóvenes emprendedores e influencers vengan a apoderarse del orfanato para abrir un restaurante con la idea de darle vida nuevamente al pueblo. ¿Pero que pasó antes? Nunca se sabe, porque al parecer a los guionistas no les pareció importante contar que pasó en ese lapso de casi cinco décadas. 

Los inverbes protagonistas son dos hermanas, Melody (Sarah Yorkin) y Lila (Elsie Fisher) en donde la segunda sobrevivió a una masacre escolar. Dante (Jacob Latimore), el pseudo empresario que junto con Melody son los chef estrellas y la novia rubia de Dante (Nell Hudson). Un grupito super original. Después de un altercado con la anciana dueña del orfanato, vemos que ha quedado con ella uno de los niños que llegaron al lugar, y ese niño es nada menos que nuestro querido loquito de la motosierra, el cual ahora es un señor con barba blanca y pelo largo que le tapa toda la cara, excepto claro algún ojo como para asustar (ja!). El problema, es que tras echarla con la policía, la señora muere en los brazos del reformado Leatherface. Y ahí se arma la podrida. Le corta la cara a su "mamá" y arma su nueva máscara y sale a vengarse de todos a lo John Wick. A tal punto que tiene escondida dentro de una pared (?) la motosierra que uso años atrás, y por culpa de estos chicos él tiene que volver a achurar. Raro. 

Desde ese momento la película de David Blue García no deja de salpicar sangre por toda la pantalla pero de una manera descontrolada. Es excesiva y sin sentido. Como la escena del colectivo que es larga solo con el fin de mostrar varias formas de masacrar a alguien con una motosierra, pero sin logras causar el mínimo terror alguno, es más puede causar hasta gracia por momentos. Violencia gráfica innecesria. Y como si eso no bastara, los guionistas Chris Tomas Delvin y Fede Alvarez traen de regreso a la famosa Sally, la unica sobreviviente. Que parece una especie de Sarah Connor que ha estado esperando para cazar al asesino que mató a sus amigos. Simplemente ridículo. 

El film es una mezcolanza terrible de ideas y referencias a otros films, todas mal llevadas a cabo. Básicamente no hay un eje en la película y no estaría mal si asio fuera. El error es que deja entreveer esas supuestas ideas, pero son todos callejones sin salida. Y además, seamos realistas, Leatherface en esta película tendría casi setenta años. Jamás podría hacer toda la masacre que lleva a cabo y el aspecto sobrehumano no es una característica del personaje, no es Jason, ni mucho menos Michael Myers. Pero parece que se le mezclaron los ADN a la hora de la redacción de la historia. 

La masacre de Texas es una decepción en todos los aspectos y resulta llamativo estando detras de la historia Fede Álvarez responsable de No respires. Al terminar la película solo queda la sensación de haber visto flasbacks de otros films salpicados de un montón de sangre y hasta uno se fija si en esa masacre de ideas no terminó salpicado y manchado también. Por suerte el mejor quitamanchas es el olvido de esta pretenciosa secuela. 
Calificación * (Mala) 


Título original: Texas Chainsaw Massacre (2022) - País: Estados Unidos - Director: David Blue Garcia - Guión: Chris Tomas Devlin/Fede Alvarez/Rodo Sayagues - Intérpretes: Sarah Yarkin, Elsie Fisher, Jacob Latimore, Moe Dunford, Mark Burnham - Fotografía: Ricardo Diaz - Música: Colin Stetson - Duración: 82 minutos.

***** (Excelente) - **** (Muy Buena) - *** (Buena) - ** (Regular) - * (Mala)

Fotos de los textos: Mark Burnham en Texas Chainsaw Massacre IMDb


martes, 12 de mayo de 2020

¿Qué hay de nuevo viejo? - Comentario especial de la saga Bunnyman

Una trilogía basada en un sádico asesino vestido de conejo muestra el amor por el género sin importar el resultado. 

Por Ricardo Diaz 
En varias ocasiones el terror ha sido un género despreciado o dejado de lado por sus temáticas o por el simple hecho de que nadie quiere vivir experiencias que le provocarían pavor. Pero más bien se trata de cierta vergüenza de admitir que se disfruta de las sensaciones que provoca el género, porque al fin y al cabo termina siendo arte. ¿Por qué? Por el simple hecho de provocar emociones, sentir como los personajes. Uno no se queda impávido ante lo observado. La diferencia es que es algo incómodo, dificil de ver, pero no por ello deja se ser placentero. 

El terror, en su nicho, fue sumando adeptos y a su vez de él se desprendieron subgéneros, muchos de los cuales presentan temáticas bizarras y con escenas gráficas con el simple objetivo de explotar la violencia y lo grotesco. Además contaban con bajos presupuestos, por los que se las supo conocer como grindhouse. Estas producciones aún siguen realizándose, muchas convirtiéndose en piezas de culto por los fanáticos, por su rústicidad y porque en definitiva son una carta de amor al terror arte lo que representa. 

Carl Lindberg está dentro de estos "enamorados" del género. Sin ir mas lejos en 2019 se estrenaba la edición remasterizada y grindhouse de Bunnymam (2011). La cual mostraba como un grupo de jovenes  son repentinamente acechados por un camión que no los deja avanzar por la ruta al sur de California, dicho conductor termina siendo un asesino vestido de conejo. El film más allá de sus errores de edición, un dudoso casting y su aire a "hecho en casa" denotaba las referencias a clásicos, siendo los más visible La masacre de Texas y Viernes 13, pero también remonta a Motel Hell (1980), Halloween (el sonido de la respiración a través de la máscara) e inclusive a Reto a muerte (1971) de Spielberg. Los amantes de la sangre no son defraudados ya que el conejito no duda en descuartizar a todos con su motosierra roja y de torturar mientras escucha música clásica, siendo una de las escenas más logradas y perturbadoras, además de contar con una edición de sonido simple pero contundente e incomoda. 

Claramente tenía todas las bases para entrar al lugar de culto por su extraño protagonista, por lo que le siguió la masacre de Bunnyman (2014) en la que Lindbergh apuesta a más. En esta ocasión el señor conejo masacra a un micro escolar lleno de niños y el título del film aparece y de fondo la señal de bus stop es salpicada con sangre (fantastique). Esta entrega se vuelve más misógina que la anterior porque a bunnyman se le suma un compañero más, un siniestro y desagradable dueño de una tienda, personaje que sólo había sido presentado en la entrega anterior. Las muertes acá homenajean a Jason ya que no falta el machete ni matar a alguien dentro de su bolsa de dormir estrellándolo contra una roca (ouch!). El permanente juego entre presa y depredador se mantiene hasta el final, inclusive con un desenlace poco previsible. De manera que era imposible no pensar en no hay dos sin tres. 


Asi, por último llegó la venganza de Bunnyman (2017), tal vez la más floja de las tres, pero que ahonda en la historia y el orígen del personaje de las orejas largas. De chico fue quemado vivo por unos niños, lo que lo deja con la cara deforme, hecho que hace que todos se burlen de él, especialmente las señoritas (¡timbre para el que se ahogó en Cristal Lake!). La historia en esta ocasión no tiene mucho sentido al igual que los nuevos personajes. Lo mismo ocurre con su vena hemoglobinica que carece de la fuerza de sus predecesoras. Esta entrega se siente más como la necesidad de darle el desenlace de la historia de Bunny que en todos los films termina cual Rambo caminando sin rumbo por la ruta bajo el atardecer. En todos sus finales hay extrañas pistas filmadas en super 8 que permiten dar una idea de su infancia y se escucha la voz de su madre que le dice que ya todo terminó, nadie más se va a burlar de él (¡Sra. Voorhees!, la buscan). 

Dije que el terror debe generar sensaciones incómodas para el que se anime a experimentarlo, el creador de Bunnyman lo logra de una manera casera, por momentos casi aludiendo al snuff con el uso del super 8, en otras siendo mas gore y salpicando sangre por todos lados y como dije al principio, por más que no sean obras maestras y sea mas una especie de cine trash es celebrable el amor por el terror. 

Calificación:****


Títulos originales: Bunnyman (2011), The Bunnyman Massacre (2014) y Bunnyman Vengeance (2017) - Pais: Estados Unidos - Director/Guión: Carl Lindbergh - Música: Peter Scartabello - Duarción: 90, 104 y 91 minutos.

Fotos del texto: (Imdb, Pelisplus) 

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