lunes, 27 de octubre de 2025

Todo queda en familia

La familia Warren regresa una vez más para hacerle frente al último demonio que les ha estado pisando los talones desde hace un tiempo.


Por Ricardo Diaz

Allá por el 2013 James Wan presentaba El conjuro. Una película que se basaba en los casos de una pareja de demonólogos dedicada a ayudar a familias que vivían rodeadas de actividades paranormales y fantasmas malvados. El resultado fue un film que evocaba aquellas películas de terror de los 80, en donde el mayor logro era jugar con lo que no se ve, alejarse del reguerío hemoglobínico y jugar con sustos mas naturales, los famosos jump scares. 

Dicho film fue la punta de lanza para una serie de secuelas y spin off de dudosa calidad algunos, pero todos tenían algo en común: el bien sobre el mal, siempre, la cursilería en algunos puntos al extremo. El conjuro: últimos ritos, no escapa a esta premisa pero es en donde mejor sirve a su propósito.

Nadie niega el amor que se tienen Ed y Lorraine Warren (Patrick Wilson y Vera farmiga), casi como si fueran un ejemplo de lo que debería ser un matrimonio y todo basado en la fe. Esa cualidad es la que le ha permitido durante todos estos años ser una familia fuerte y poder hacerle frente a todos los demonios que han intentado quitarle la paz a diversas familias a lo largo de la saga. Sin embargo, esta vez van a ser ellos los perseguidos. Deberán aferrarse más que nunca a sus creencias y al amor de familia.

La película comienza a mediados de los 60, con unos jóvenes Warren en en su lucha contra el mal, en donde Lorraine está a nada de dar a luz a su hija. Un evento en ese exorcismo hará que la pequeña Judy (Mia Tomlinson) no sea una niña normal, sino una especie de milagro. Veintidós años después y con varios exorcismos a cuestas, los Warren ya se encuentran en una especie de retiro. Dan charlas en las universidades a unos pocos porque ya nadie cree en lo paranormal; sumado a que el paso del tiempo  conlleva cuidados a la salud. Ed quedó débil del corazón tras los eventos de El conjuro 3: el diablo me obligó a hacerlo (2019) por lo que no puede tener emociones fuertes, a pesar de que él no lo acepte con muchas ganas. Su hija, ya adulta, comparte el don de su madre y comienzan a tener visiones compartidas de algo siniestro, vinculadas a un antiguo espejo que estuvo presente la noche del nacimiento de Judy. Esas visiones van a llevaros a la familia Smurl que es a la que le tocó el ocho, y hay un demonio que los está aterrorizando y los hace escupir vidrios y son perseguidos por un gigante de pelo lacio con un hacha.

Sin embargo esa familia, con el correr de los minutos, se convierte en un señuelo para atraer a la joven Warren. Podría decirse que en el nacimiento de ella hubo alguna trampita que necesita ser corregida y por esa brecha el diablo quiere meter la cola. Corromper un milagro y que encima puede ver cosas que otros no pueden, un manjar para Belcebú y sus secuaces. De esta forma los Warren y el futuro novio de su hija, Tony (Ben Hardy), deberán agarrar sus mejores crucifijos y biblias y creer a toda costa para poder salvarse juntos y poder contarle esta historia a sus nietos.

Lo más logrado en estos años en la saga es justamente lo que mencionaba al principio, la construcción de la relación de Ed y Lorraine porque más allá de la virtud que tiene ella de medium, Ed la acompaña sin tener ninguna habilidad extra sensorial, solo el amor y el hechor de creer en ella. Y juntos profesan una fe insuperable. En esta despedida se da como una especie de continuación/legado en su hija que es la que posee el don y en su novio que es ex policía y también el amor por Judy lo hará creer en ella y en ese otro mundo, aunque le genere dudas y miedo.

Michael Cahves consigue un par de sustos en algunos momentos del film y destaco la escena de Judy en la sala de espejos aunque rememore a It: chapter 2 es una muy buena escena lograda. Pero, es una película extremadamente larga para algo que ya se conoce de otras entregas, y que él también lo sabe, porque fue responsable de la entrega anterior, una de las más aburridas. Por eso, ahora se aprecia una mejora y el resultado no es del todo malo. El problema de la duración, la saga lo arrastra desde su segunda parte y se debe simplemente porque es algo que ya está gastado y por razones obvias. Ya se conoce el modus operandi de los Warren. Y las pequeñas perlitas escondidas en los films se volvieron spin off  (Annabelle, The Nun, The curse of la Llorona) y solo la muñequita vestida de blanco es la que zafa con mucho pero mucho esfuerzo, las demás ni vale mencionarlas.

El conjuro: últimos ritos hay que tomarla como un cierre nostálgico y emotivo para despedir a los personajes de Wilson y Farmiga. Es el film de ellos, de su familia, su carta de despedida. Una carta que cuenta su historia más personal en la que hubo momentos de miedo, pero que hubo algo más que hizo posible llegar a donde estuvieron y vencer cualquier conjuro: amor.

Clasificacion: *** (Buena)


Título original: The conjuring: last rites (2025) - País: Estados Unidos, Canadá, Reino Unido - Director: Michael Chaves - Guión: Ian Goldberg, Richard Naing, David leslie Johnson-McGoldrick - Intérpretes: Patrcik Wilson, Vera Farmiga, Mia Tomlinson, Ben Hardy, Steve Coulter. - Fotografía: Eli Born - Música: Benjamin Wallfisch - Duración: 135 minutos.
Fotos:ImdB

sábado, 25 de octubre de 2025

Extraños no tan extraños

Una vez más el trío de asesinos enmascarados acecha a la única sobreviviente de la entrega anterior. 


Por Ricardo Diaz

Renny Harlin nos trae la continuación de los hechos que ocurrieron en Los extraños: capítulo I (al final del comentario está el link de la reseña). Tal como se veía en el final de esa entrega, Maya (Madelaine Petsch) logra sobrevivir a las heridas imposibles que le ocasionaron los asesinos enmascarados del título del film y se despierta en un hospital. Solo para darse cuenta que su prometido/novio (Froy Gutierrez, ahora solo como un fantasma de flashbacks) sí se desangró, y nunca llegarán al altar, por lo menos en el plano terrenal.

Quien recuerde o haya visto Halloween II pensará que está teniendo un dejá vù. Este segundo capítulo de los extraños es como si se hubiera vestido con ese film, como si Leatherface la hubiese despellejado y se la hubiese puesto encima. Así es como se ve a esta secuela, algo deforme, conocido pero raro y genera un rechazo absoluto. Sumado a que no hay demasiado diálogo y la actuación de Petsch no suma y su cara histérica por momentos no ayuda por dos motivos. Uno porque molesta y el otro, porque es difícil no pensar lo que puede suceder en la tercera parte (Sí, no hay dos sin tres).

Esa falta de diálogo en parte se debe a que los extraños: capítulo II insiste en ahondar en el origen de ellos y por eso hay flashbacks de los que se convertirán en Pinup Girl y Scarecrow, y el famoso origen a la pregunta ¿está Tamara aquí?. Pero estos descubrimientos no ayudan a la historia porque como decía en el comentario de la primera parte, lo que funcionaba en la cinta de 2008 era justamente eso, el hecho de ser un trio asesino que buscaba víctimas al azar solo por el hecho de estar en su casa. Y con ese punto regresamos a la piel de Halloween II, recuerden que ahí se daba a entender que Myers era hermando de Laurie, algo blasfemo que arruinaba todo lo que había logrado su antecesora.

Las escenas de persecución son estúpidas y sin sentido. Desde el comienzo en que Maya con una puñalada que prácticamente la atravesó se quita las sondas del hospital y corre una maratón y salta sin ni siquiera desmayarse o ponerse pálida por la pérdida de sangre, hasta luchar contra un oso en el medio del bosque y nuevamente sin desmayarse. Ojo, después tiene que hacerse unos puntitos en una herida y parece que se va a morir . Entonces en el hospital la llenaron de morfina o algo parecido, porque no se entiende.

Toda la película de principio a fin corrobora que no había necesidad de hacer una trilogía con estos personajes, porque además es una sola historia dividida en tres partes que ocurren hasta ahora con diferencia de horas. Entonces la hace mas increíble e idiota. El film arranca con la frase de que en 2023, 1670 personas son asesinadas por extraños y que esta es una de esas historias, la más violenta. ¿Estamos ante un final anunciado desde el comienzo? Probablemente si, porque ese es el otro error de Harlin, es predecible, no logra ocultar las sorpresas y todos los personajes son poco confiables por el hecho de ser quienes son. Díganme si alguien confía en algún personaje de Richard Brake.

Esta cinta solo existe porque hay una falta de interés en contra historias originales y principalmente arriesgarse a contarlas. Hoy en día todo se traduce en un número, si va a ser redituable para el estudio. Pero también hay que hacer autocrítica, esta clase de films se hacen porque hay un público dispuesto a verlas, que carece de un criterio objetivo, que acepta que lo que ve está bien. Una generación que considere que estas películas son clásicos del género y que inspire a nuevos realizadores a repetir lo mismo. Ese es realmente el miedo que genera Los extraños: capítulo II.

Calificación: * (Mala) 



Título original: The strangers: chapter II (2025) - País: España, Estados Unidos, Eslovaquia, Canadá, Reino Unido - Director: Renny Harlin - Guión: Alan Freedland, Alan R. Cohen - Intérpretes: Madelaine Petsch, Ema Horvath, Richard Brake, Pedro Leandro, Ben Cartwright. - Fotografía: Jose David Montero - Música: Justine Caine Burnett - Duración: 98 minutos.

viernes, 24 de octubre de 2025

Llamado del más allá

Ethan Hawke vuelve a calzarse la máscara de emociones y le hace un par de llamadas desde el más allá a los hermanitos que le arruinaron su letal hobby unos años atrás.



Por Ricardo Diaz

La falta de ideas es algo continuo y ahora le llegó el turno a la muy bien lograda The Black Phone (2021), un film que presentaba a The grabber un asesino de niños que tuvo a mal traer a toda una ciudad, hasta que secuestró a Finney Shaw (Mason Thames) un niño de 13 años que junto con llamadas de victimas anteriores a través del teléfono del título y la ayuda de su pequeña hermana Gwen (Madeleine McGraw) lograron vencerlo (AVISO DE SPOILER), matando al villano (FIN DE SPOILER). En esa ocasión, el film de Scott Derrickson más que hacer hincapié en el villano en sí, se destacaba por el paso de la niñez a la pubertad de Finney; como si The grabber fuera una metáfora de los miedos de niño y de dar ese gran paso de hacerle frente a aquello que nos asusta. Bien, se pensó: buena historia, buen desarrollo y un  mensaje simple y universal con notas de sustos dando vueltas por ahí. Sin embargo, como estamos en el mundo de Hollywood, lo que funciona una vez, está obligado a tener una secuela o precuela y así llegamos al 2025 con The Black phone 2.

El teléfono negro 2 se suma a la larga lista de aquellas secuelas innecesarias y algo que su director debería haber aprendido con otra criatura suya que fue Sinister (2012), cuya primera entrega para su época fue una de las más retorcidas, sin embargo llegó la segunda parte (ya no bajo su tutela pero continuacion igual) y fue un desastre. Acá vuelve a suceder, pero ahora también la dirige, lo que supone más aún la presión de Hollywood, a un deseo propio de Derrickson

Con un final tan cerrado en la primera parte, no había muchas puntas que seguir, salvo la dinámica de los hermanos Shaw y las secuelas de su encuentro con The grabber. Si el teléfono negro fue el daño físico de Finn, la segunda parte sería el daño psicológico. Por eso al comienzo del film lo vemos a Finn convertido en el niño problemático de la secundaria, el que resuelve todo a las piñas para dejar el mensaje. Y tal vez si el film hubiese ido a fondo por ese costado y volverlo un drama psicológico acerca de las secuelas de alguien que ha sido secuestrado por un asesino, que fue golpeado por su padre y todo un background que le serviría para libros a un psicólogo, el director se fue por el lado de las pesadillas por parte de su hermana. Gwen tiene una sensibilidad distinta al resto y puede ver cosas que han pasado (sería una excelente detective, ja!) y este "don" también lo tenía su difunta madre, hecho que también funciona como punto de partida en esta continuación.

Y si lo de las visiones no fuera suficiente, tenemos el regreso del personaje de Ethan Hawke desde las profundidades del infierno, siendo el reemplazo de Freddy Krueger, mientras se afila las uñas para ir hasta Elm Street. Entonces lo que queda del film es una seguidilla de pesadillas de Gwen en donde ahora ella se encuentra con The Grabber en el plano onírico para poder vengarse de ellos y hacerlos sufrir (¿les suena?). Y de fondo el gélido frío del Lago Alpine en medio de una tormenta de nieve en la que los hermanos y el "noviecito" de la hermana quedan atrapados cuando van a un campamento donde años atrás unos niños desaparecieron y la madre de los purretes trabajaba ahí (Sra. Voorhees, la están llamando).

Las referencias a Pesadilla en lo profundo de la noche son demasiado obvias y no se si a Wes Craven le hubiese gustado tanto, pero se puede entender que Derrickson lo hace desde el respeto y admiración quizás y fue la única idea que tuvo para hacer regresar al asesino de Ethan Hawke, quien también está desperdiciado y es más un actor de voz ya que son muy pocos los segundos en donde se lo ve al actor sin la máscara, además de que busca los orígenes. Por lo que Ethan tal vez fue más inteligente para que no se vea su cara y no lo recuerden por esta olvidable secuela.

Se hace difícil encontrar puntos salvables, y eso, irónicamente, es algo a favor , porque uno tiene que esforzarse mucho en filtrar todo lo que vemos para encontrar algo digno. En ese arduo filtro se pueden encontrar dos elementos. Las pesadillas, en el uso de la fotografía para generar ese aspecto onírico, granulado, como si fuera un recuerdo muy borroso poco claro. Sin embargo, al abusarse del recurso se torna repetitivo y para el final ya perdió todo el efecto y solo queda un poco de violencia sangrienta que no está mal pero sigue dejando sabor a poco. Y lo otro rescatable es la música, tanto la compuesta por el hijo de Derrickson, Atticus que crea una atmósfera espectral y el uso de un par de temas claves: Another brick on the wall (pt I) de Pink Floyd, la cual es una versión diferente pero que evoca la sensación en parte de lo que el director quiso hacer pero se le fue de las manos y el tema de los créditos finales, You don´t scare me de The 77`s que no podría ser más alegórico posible, porque justamente es el resultado del film, el asesino nunca logró entrar al panteón de los asesinos míticos, no lo hizo anteriormente y tampoco ahora como un villano sobrenatural.

The Black Phone 2 es una continuación más en esa picadora de carne que es Hollywood que pica y pica todo lo que llega, pero ya estamos llegando al límite de que lo que escupe esa picadora son productos abombados que carecen de la mínima calidad, aunque el origen sea bueno. Es momento de cambiar esa máquina descuartizadora y volver a las bases de todo y cuando se obtiene algo único, cuidarlo, sino llegarán las voces desde algún teléfono negro de directores como Derrickson para avisar que no lo hagan antes de que sea tarde y queden en el infierno junto a the grabber.

Calificación: ** (+) (Regular +)


Título original: The black phone 2 (2025) - País: Estados Unidos, Canadá - Director: Scott Derrickson - Guión: C. Robert Cargill, Scott Derrickson (basado en el cuento de Joe Hill) - Intérpretes: Mason Thames, Madeleine McGraw, jeremy Davies, Miguel Mora, Demián Bichir, Ethan Hawke. - Fotografía: Pär M. Ekberg - Música: Atticus Derrickson - Duración: 114 minutos.
Fotos: ImdB

Oda al perro

Un adorable perrito hará todo lo que esté a su alcance para salvar a su dueño de fuerzas oscuras. Krypto, no existís.


Por Ricardo Diaz

En el género del terror, y sobre todo los que disfrutamos ese tipo de films, descubrir pequeñas películas que lo reivindican y a la misma vez le aportan algo nuevo, es realmente una bocanada de aire fresco antes de volver a sumergirnos en el océano oscuro de las secuelas y reboots sin sentido.

Ben Leonberg es el responsable de ese alivio con su primer largo titulado Good Boy. La historia nos va a presentar a Indy, un adorable retriever que desde el comienzo vemos su llegada a casa de cachorro y crece junto a su dueño y mejor amigo humano, Todd (Shane Jensen). Esa introducción sienta la base fundamental para que la película funcione y genere el terror que buscamos, porque nos genera el vinculo con quien va a ser nuestro protagonista, el héroe, nuestro final dog, Indy

Humano y canino van a adentrarse en una cabaña familiar recóndita alejada de cualquier pronta ayuda. Se le suma que anteriormente el abuelo de Todd murió en ese mismo lugar y su perro desapareció. Además, Todd no está pasando por un buen momento de salud y luego de un rescate a tiempo de su hermana Vera (Arielle Friedman) logró ganar tiempo en el reloj que lleva la parca. Sin embargo, el personaje de Jensen no es consiente de que en ese lugar está rodeado por unas malévolas sombras oscuras que buscan algo de él. Ahí entra nuestro héroe de cuatro patas. Es el único capaz de percibir esas extrañas fuerzas y verlas como sinuosas siluetas negras siempre cerca de su dueño, y deberá luchar contra ellas a puro ladrido y tarascones hasta el final, pobre perrito.

Leonberg le tomó meses llevar a cabo su ópera prima y vale cada toma de Indy, para poder captar de manera natural las reacciones del can y así transmitirnos la sensación de miedo y preocupación (igual queridos proteccionistas bajo ningún motivo se lo sometió a stress, digamos que es un excelente actor canino) y eso hace que la historia nos interese y nos mantenga alerta para saber cual va a ser el desenlace cuando se del el choque entre las fuerzas sobrenaturales y él.

El director logra evocar un miedo simple y que nadie puede evitar, presente en todos los humanos. El miedo a lo que no podemos ver o a lo que no podemos vencer. Debemos ser sinceros, ¿Quién no se ha intranquilizado cuando nuestro perro se pone a mirar un punto fijo como si hubiera algo y se pone a ladrar a la "nada"? Bueno, esa "nada" para ellos sí es algo, por lo menos en esta película. Indy es el medium del film, él percibe cosas que su dueño no, y además quieren hacerle daño. Y a pesar de su temor no se va a rendir, porque Todd no es solo su dueño, es su familia; y como diría Dominic Toretto, la familia es lo principal.

La película apenas dura un poco más de una hora (72 minutos) pero es eficaz en lo que se propone, llevarnos por un rato por un camino de miedo distinto a lo que polula últimamente en las pantallas. Gran parte de ello es única y exclusivamente por el protagonista y es un film que lo ponemos en el genero del terror por los elementos sombríos que tiene pero no deja de tener emoción en ningun momento, no es una seguidilla de jump scares mal implementados. Por eso el trabajo de Leonberg es plausible, porque no solo dirigió a Indy, sino que además fue guionista y editor y eso también se destaca en el film. El montaje es el que nos va llevando por esa oscuridad hasta el momento del clímax con un twist final que le da el ultimo empujón para llegar victorioso hasta los créditos finales y nosotros terminar con el corazón en la mano ya sea por el miedo o la emoción.

El film logra enaltecer y casi alabar el vínculo del perro con su dueño, lo que está dispuesto a hacer por protegerlo, aunque tenga todas las posibilidades en su contra y que sea solo un animal, sin poderes, ni nada, solo su amor incondicional. Una película que puede ser alguna historia con la cual se hacía una oda al perro en otros tiempos. Porque él siempre va a estar a nuestro lado y va ser nuestro Good boy.

Calificación: **** (Muy Buena)


Título original: Good boy (2025) - País: Estados Unidos - Director: Ben Leonberg - Guión: Ben Leonberg - Intérpretes: Indy, Shane Jensen, Arielle Friedman. - Fotografía: Ben Leonberg (como Wade Grebnoel) - Música: Sam Boase-Miller - Duración: 72 minutos.
Fotos: ImdB





domingo, 3 de noviembre de 2024

Art antes de navidad

El payaso monocromático regresa por tercera vez, pero ahora para teñir de rojo la Navidad. y estar a tono con las festividades. 


Por Ricardo Diaz

A estas instancias queda más que confirmado el amor y el fanatismo de Damien Leone por el slsher, el gore y aquellos films que convirtieron a los 80 en la era dorada del género. Su manera de expresar esa devoción es Terrifier. Ya con una tercera entrega uno podría pensar que entraría en ese peligroso camino de comenzar a repetirse como sucede con todas las sagas de terror. Sin embargo, Art cuando parece que está por perderse, logra recuperar el camino correcto. Como Hansel y Gretel él deja un caminito con trocitos de tripas.

Han pasado cinco años de lo sucedido entre Sienna y el payaso asesino de Miles County. Se acerca la Navidad y todo se ilumina con lucecitas de colores, villancicos, galletas y Papá Noel! Todo va a cambiar cuando Art regrese para robarse a hachazos la Navidad. Y esta vez no está solo, viene acompañado de su "novia" Vicky, aquella única sobreviviente de la primera entrega de la saga que terminó con la cara totalmente desordenada y ahora convertida en un demonio para seguir los pasos de su amor y juntos atormentar el tranquilo pueblo de Miles County, pero para ello tendrán que volver a enfrentarse a la heroína y final girl de la saga: Sienna. 

Leone logra seguir ampliando la historia de los personajes y conocer su pasado, principalmente el interpretado por Lauren LaVera, esta especie de heroína salida de los cómics creados por su padre, que a su vez tiene un pasado que aún se desconoce pero parece estar vinculado a una batalla entre ángeles y demonios. En esta oportunidad mediante flashbacks vemos parte de esa infancia de Sienna con su papá y cómo ella comienza a entender y aceptar su camino del héroe. Como contrapartida, también entramos en el plano infernal del que viene Art, pero sin muchos detalles, salvo que está entre las huestes de los demonios y en las últimas dos entregas ha estado acompañado de uno siempre. 

Ahora bien, muy lindo todo lo de la lucha entre el bien y el mal, ángel vs demonio y toda la mar en coche pero si hablamos de las "travesuras" de Art, el director sobresale con méritos y esa es la parte atractiva de toda la saga, porque más allá de la historia que mueve a los personajes centrales lo que se disfruta son las atrocidades que hace nuestro clown mudo. Desde la escena inicial en donde aparece vestido de Papá Noel y masacra a la familia entera con un hacha y si se lo preguntan, la respuesta es sí, con niños incluidos y la clásica tortura misógina. Como para ya de entrada mostrar que se puede superar a sí mismo y aún así después de todo ese vejamen sentarse a disfrutar de un vaso de leche con unas galletitas y lavar los platos. Toda esa escena es lo que hace que Art sea todo lo que está bien, esa especie de broma macabra que es él mismo.

En esta entrega Art es como una mezcla de Krampus, El Grinch, Jack Skeleton y una pizca de Rayita de los Gremlins. Se convierte en un elfo pero con su sello único y siniestro. El encuentro con Papá Noel y la escena del shopping dónde le da regalos a los niños con un regalo sorpresa son las cosas que hacen que esta película no pase desapercibida, al igual que la decoración del arbolito de navidad en casa de Sienna, aunque esas guirnaldas no creo que se puedan conseguir en las tiendas porque las llevan dentro los vendedores ja! 

El trabajo de David Howard Thorton es insuperable, debajo de todas las prótesis, el trabajo gestual dice más que cualquier palabra que pudiese emitir que de lo contrario, le quitaría ese misterio y a su vez lo terrorífico al personaje. Es el alma de la película. Samantha Scaffidi como Vicky cumple a la perfección. Una especie de Sally en Pesadilla antes de Navidad, la enterna enamorada que admira Art y lo sigue a sol y sombra por más que también busque algo a cambio, como un lindo cuerpo al que poseer como todo demonio. Y LaVera se afianza más a su rol como la futura guerrera y todo lo que significa aceptar el camino del héroe junto a los sacrifios que conlleva, además de como siempre perder algún que otro ser querido y Sienna ya tiene completo ese capítulo. Este triunvirato es el que lleva adelante la tercera entrega. Es como un ping ping permante entre ellos y cada uno se luce por separado y juntos dan uno de los mejores climax a una película del género combinando el terror con lo sobrenatural. Una nueva muestra de Leone por el aprecio por el género y el arte por realizar los efectos y crear una magia terrorífica. 

Sin embargo, donde flaquea el film es que uno ya anticipa que la entrega está pensada para la continuación y hay muchos clifhanger, incluido su final, que le quitan ese sentido de unidad al film. Se convierte en una antesala a lo que podría ser el enfrentamiento final y donde se expliquen todos esos cabos sueltos que están desparramados por el film. De hecho no hay ninguna escena entre medio de los créditos finales está vez. Todo lo que pueda suceder o no va a ser un misterio y que solo está en esa cabeza perversa del director. 

Terrifier 3 cumple con todo lo que uno espera encontrar en un nuevo capítulo de la saga y también redescubre elementos de las otras entregas qué son similares pero no iguales, como por ejemplo la terrible mutilacion qué se mostró en Terrifier la cual provocó que fuera atacada fervientemente. Es esta entrega se revisita dicha brutalidad pero ahora con el sexo opuesto, más explícita, brutal y a su vez divertida también. Lo que no se ánimo Leatherface, Art lo hizo. 

Eso es lo que sabe Leone, porque él está igual de enfermo como los que disfrutan de esta clases de películas y hay una escena muy puntual que podría ser una metáfora a ello. Una escena que involucra a Vicky, un trozo de vidrio y los bajos instintos que le genera verlo a su amado payaso arrancarle la cara a alguien. No caben dudas que él sabe estremecer a una dama. 

Calificación *** (+) - (Buena +) 



Título original: Terrifier 3 (2024) - País: Estados Unidos - Director: Damien Leone - Guión: Damien Leone - Intérpretes: David Howard Thorton, Lauren LaVera, Samantha Scaffidi, Elliot Fullam, Antonella Rose, entre otros. - Fotografía: George Steuber - Música: Paul Willey - Duración: 124 minutos.
Fotos: ImdB






domingo, 4 de agosto de 2024

La vida que merezco

Ti West concluye su extraña trilogía con el último capítulo en el que Maxine deberá aceptar al fin la vida que se merece.


Por Ricardo Diaz 

Pasaron seis años de los sangrientos eventos ocurridos en X, la primera parte de la impensada trilogía creada por Ti West. Mia Goth nuevamente es Maxine Minx, la actriz porno que anhela las luces de Hollywood y poder convertirse en una gran estrella sin importar nada. ¿Los años? 1985. Una época en donde la censura en el cine y en la música era muy frecuente por grupos religiosos alegando que lo que se consumía audiovisualmente contaminaba a las generaciones jóvenes y llevaba al camino del pecado y del mal. Sin ir más lejos (y el director lo muestra muy bien en sus primeros minutos) es el año en que se establece el famoso logo Parental Advisory en los discos que consideraban que contenían temas explícitos. Lo mismo sucedía con el cine y el mundo de los amados VHS qué se convertía en el refugio para aquellas películas consideradas nasties por su contenido violento y sexual y que eran perseguidas por censores mojigatos. Y como siempre sucede, lo prohibido siempre garpa. Al que le guste bien y al que no, qué guarde silencio.

En este contexto efervescente se le suma la presencia de un asesino conocido como el acosador nocturno qué está dejando por todos Los Angeles cuerpos de bellas féminas marcadas con pentagramas. Dichos crímenes parecen tener alguien en común y ahí es cuando aparece Maxine. Luchando con los violentos recuerdos de los sucedido en la granja en donde todos sus compañeros fueron masacrados por la anciana Pearl (que tuvo su propia película en forma de precuela) queda seleccionada para una película llamada La puritana II, y sí es una de terror. 

Sin embargo el personaje de Goth no tendrá un rodaje tranquilo, porque deberá enfrentarse a un desagradable y perturbador detective privado interpretado excelentemente por Kevin Bacon que amenaza con sacar a la luz lo que pasó años atrás y para lidiar con ello deberá pedirle ayuda a su representante, Teddy (Giancarlo Esposito). A su vez tiene la presencia de los detectives Williams Y Torres (Michelle Monaghan y Bobby Cannavale) qué piden su colaboración por los crímenes de acercados a ella a manos del misterioso asesino. Sin mencionar la presión de la fría y exigente directora Elizabeth Bender (Elizabeth Debicki) que pretende lograr una obra maestra con la secuela de La Puritana. Es decir, todo es una bomba de tiempo que puede estallar en cualquier momento y la que deberá pagar el precio será Maxine a menos que pueda hacer lo que mejor hace: sobrevivir. 

Ti West en su tercer entrega se aleja claramente del terror porque no se la puede encasillar en ese género porque sería injusto porque carece de los elementos que la definan como tal. Tienta con el giallo al mostrar los guantes negros de cuero del asesino en una escena en donde observa a Maxine en un club nudista y como se violenta, pero es solo ese instante. Luego toma otra dirección, más policial por la presencia de los detectives pero tampoco hay una investigación en sí, no se ve un desarrollo en la pesquisa por parte de los agentes de la ley, después vuelve a salpicar con gotas de terror por algún que otro cuerpo desmembrado pero es solo eso. Maxxxine es más un tour por esos años convulsivos en materia de la censura. El director no busca desarrollar ninguno o no se decidió, pero me inclinó a que esa fue su idea. Como si fuera una especie de resumen práctico de la época: fanatismo religioso, empoderamiento femenino, censura, la cultura del videoclub, violencia y sexo. Todos esos tópicos son recorridos por el personaje de Mia durante los 104 minutos del film musicalizados perfectamente con clásicos del power rock de ese tiempo, desde ZZ Top, pasando por Rat y Judas Priest para terminar con Kim Carnes y todo plasmado en una estética nostálgica de mediados de los ochenta visonando los futuros 90 con una fotografía que actúa como un viaje en el tiempo con las luces de neón en todos lados y esa calidad sucia de las cintas de video, punto para Elliot Rocket. 

Maxxxine puede parecer decepcionante o dejar sabor a poco pero hay que aceptarla más como epílogo qué como una tercera parte hecha y derecha, independientemente de lo que enfrenta la protagonista al final que da un cierre a lo que se mostraba apenas en X y que el director eligió esta manera de concluirlo. West lo que busca en cada una de estas entregas es evocar a aquellos años, la búsqueda de la nostalgia por tiempos pasados qué pueden haber sido buenos o malos pero que al fin y al cabo han quedado en cada uno y es por eso que puede generar una opinión a favor o en contra porque va a quedar en la subjetividad de cada uno y lo que le hubiese gustado que desarrolle más el film. Pero hay algo claro en el director qué está presente en toda la trilogía, cualquier sueño puede convertirse en una pesadilla y como dice el personaje de Debicki una vez que estas dentro de ese monstruo tienes que intentar que no te escupa y se olvide de vos. Ti West puede haberle provocado alguna arcada pero aún está en la panza de ese colosal monstruo llamado Hollywood. 

Calificación **** (Muy buena) 


Título original: Maxxxine (2024) - País: Estados Unidos, Reino Unido, Nueva Zelanda - Director: Ti West - Guión: Ti West - Intérpretes: Mia Goth, Kevin Bacon, Elizabeth Debicki, Michelle Monaghan, Bobby Cannavale, Lilly Collins - Fotografía: Elliot Rocket - Música: Tyler Bates - Duración: 104 minutos.
Fotos: ImdB


viernes, 28 de junio de 2024

Tamara no está y los extraños...tampoco

El trio de máscaras nuevamente atormenta a una pareja en lo que será la primera parte de una trilogía que vislumbra malos resultados. 


Por Ricardo Diaz

En 2008 Bryan Bertino dio vida a un grupete de desquiciados que no tenían mejor idea que ir a golpear la puerta de una casa y atormentar, torturar a los inquilinos de turno, solo por el hecho de haber gente en casa. En esa oportunidad la pareja fue interpretada por Lyv Tayler y Scott Speedman. La atmósfera angustiante, opresiva, casi sofocante tomó por sorpresa a los espectadores, y los amantes del género la abrazaron con cariño. Diez años después llegó una secuela aún más sangrienta y brutal que terminó por enamorar a aquellos seguidores que se encariñaron con ese trío qué usa unas máscaras particulares que siguieron buscando a esa tal Tamara que nunca está y con esa excusa otra familia pasó por su tornado de violencia y hachazos.

Saltamos al 2024 y el padre de estos personajes tuvo la idea de no solo escribir una nueva historia, sino tres. Las cuales, como nos deja bien en claro el final, van a estar enlazadas. Y esto angustia, porque recuerda a la aniquilación de la saga de Halloween con la última trilogía que destruyó a un pilar del terror. Gracias David Gordon Green por nada. Pero dejando de lado esa herejía, Bertino parece haberlo tomado como ejemplo.

Esta nueva reinvención/continuación/precuela el mayor problema que encuentra es la falta de elementos nuevos a lo ya visto anteriormente. Y si bien, teniendo en cuanta que podría resultar en una sola gran historia dividida arbitrariamente en tres capítulos y por ende se debe dosificar la historia, un buen inicio es lo que permite generar expectativas para querer seguir la historia y que ese interés no sea meramente el morbo de confirmar lo que evidencia: agotamiento.

Con una introducción que juega con mostrar hechos reales y que se darán a conocer los más violentos que han ocurrido en los últimos tiempos, conocemos a Maya (Madelaine Petsch) y Ryan (Froy Gutierrez). Para celebrar su aniversario deciden viajar por el país, pero claro está, paran en un pueblo remoto en Óregon que tiene un cartel de neón que dice que todo va a salir mal si lo hacen. Y ese es también parte del problema con la película. Es demasiado obvia. El espectador ya sabe lo que va a pasar porque conoce de qué va el film, pero mínimamente espera que sea llevado sutilmente hasta ese desenlace y no que apenas vea al primer habitante del lugar piense que es un psicópata. Es como si la misma película no se tomara en serio a sí misma.

Como cabe de esperar Maya y Ryan por una falla sorpresiva del auto (oh casualidad!), terminan hospedandose en una cabaña en el medio del bosque, alejados de todo y de todos. A la primera noche tocan a la puerta para preguntar por la famosa Tamara y ya se sabe lo que eso significa. Pero en vez de irse del lugar, los tortolitos se quedan como si nada, hacen la porquería en el sillón, fuman marihuanas y como dato extra, el novio tiene asma y ¡si! se olvida el medicamento en el auto y sale a mitad de la noche a buscarlo y como si no fuera suficiente, Maya se baña drogada después de que nuevamente hayan golpeado a la puerta siniestramente. Lógica olvidada en el baul del auto.

Renny Harlin, es un director ecléctico.Toda su filmografía es un ida y vuelta por varios géneros, desde Nightmare on Elm Street 4 a Duro de matar 2, pero al parecer  lo suyo es más la acción porque pareciera no encontrarle el tono adecuado al terror, porque además de dirigir una de las pesadillas del amigo Freddy Kruegger, estuvo detrás de El Exorcista: el comienzo y ambos son films que son flojos de papeles en cuanto a las expectativas de ese género. Y Los extraños: capitulo 1 no es la excepción a esa regla, lamentablemente. Lo que sí se puede reconocer en el realizador es que es coherente a su estilo.

Sin embargo, no sería justo decir que Harlin es el único culpable de que la película no funcione. Hay alguien más culpable aún, Bertino. Su historia es menos que básica y encima redunda en las anteriores entregas con más alusiones a la primera, pero desangelada. Además, intenta teñir de cierta cualidad sobrenatural al Hombre Enmascarado, Dollface y Pin-Up Girl o por lo menos eso es lo que transmite con escenas en donde los personajes desaparecen o aparecen prácticamente de repente.Un ejemplo claro de ello es la escena en la que ella está sentada en el piano frente a un espejo y vemos como se refleja el lider del grupo y al instante deja de verse. Si fuesen fantasmas sería correcto pero en esta clase de personajes se siente raro el uso de ese recurso.Cobran otra dimensión pero que termina haciendo ruido más que crear una sensacion de desproteccion e inseguridad. Esta clase de films deben ser más prácticos, para no caer en el aburrimiento.

Por otro lado, a mitad del film, la claustrofobia conseguida a los golpes que podría haber sido útil para transmitir la tensión de la pareja al descubrirse atrapada en la casa con tres dementes desquiciados, se desvanece al trasladar la acción en medio del bosque donde está la cabaña alquilada y nuevamente cae en  jump scares vistos en otros lados. 

Recién en sus últimos minutos el film da pequeñas señales de vida porque por lo menos sucede lo que uno espera y ese es el unico motivo por lo que uno elige esta clase de películas. Pero igual, esos minutos son el último estertor antes de que vuelva a una línea plana, ya que nuevamente se desvía de dirección y hay como un déjà vu con Halloween II y eso genera el temor de hacia donde puede llegar a ir la segunda parte de esta trilogía. Entonces directamente va a entrar a ese limbo en donde dejen de ser los extraños y se conviertan en los olvidados.

Calificación * (Mala)


Título original: The Strangers: Chapter 1 (2024) - País: Estados Unidos/Eslovaquia - Director: Renny Harlin - Guión: Bryan Bertino - Intérpretes: Madelaine Petsch, Froy Gutierrez, Ryan Bown - Fotografía: José David Montero - Música: Justin Caine Burnett - Duración: 91 minutos.
Fotos: ImdB

lunes, 24 de junio de 2024

Resilencia

La opera prima de Rosman nos presenta un interesante film que combina elementos de thriller y terror abordando temáticas que no nos son desconocidas.


Por Ricardo Diaz

Al comenzar la película encontramos a Jessica (Hayley Erin) con el rostro salpicado de sangre, ingresando a una casa que después de ver algunas fotos entendemos que es la suya, solo para descubrir que está siendo perseguida por unos agentes de traje. Ella logra escapar en lo que será un camino hacia el norte con el fin de cruzar la frontera. Elsa Gray (Sonya Walger) será la encargada de darle caza a la fugitiva lo que será una prueba para ella ya que ha sido diagnosticada con LIS (Sindrome de Enclautramiento). 

Por motivos de no caer en spoilers y de esa manera incentivar a que vean el film, solo hago esa breve introducción pero que es suficiente para sentar las bases de todo lo que sucede después y especialmente el por qué de la captura viva o muerta del personaje de Erin y quién le da la orden a Elsa de realizar tal tarea que además se vuelve casi una carrera contratiempo porque los síntomas de la agente avanzan con rapidez y ella deberá sobreponerse a ello para cumplir con lo asignado.

John Rosman en su debut con el doble rol de director y escritor entrega un film que a medida que uno la va viendo todo le resulta conocido pero a su vez se siente nuevo y original y eso es un logro que solo podemos atribuírselo a él. Su forma de mantener correctamente y en justa medida lo que le sucede a Jesica y desde ahí continuar con la acción de la trama. El saber eso es como una llave que nos permite descubrir el resto del accionar de los personajes y tener ahora sí todo el diagrama completo, lo único que va a faltar es saber el destino de estas dos mujeres cuyos destinos van a estar destinados a cruzarse.

New Life combina los elementos típicos del thriller y lo combina con pequeñas dosis de terror que mas allá de los recursos comunes del género, hay un terror silencioso, un terror que todos podemos experimentar que deja de lado al asesino serial, al monstruo o al demonio de turno. Y ahí es cuando el film de Rosman también se vuelve humano. Y esa cualidad es lograda gracias a las actuaciones de Erin y Walger. Ambas transitarán  por un proceso que las llevará aceptar las adversidades propias de cada personaje para que al final de todo puedan ,como reza el titulo, lograr una nueva vida.

Calificación: **** (Muy Buena)


Título original: New Life (2023) - País: Estados Unidos - Director: John Rosman - Guión: John Rosman - Intérpretes: Sonya Walger, Hayley Erin, Tony Amendola, Blaine Palmer - Fotografía: Mark Evans - Música: Mondo Boys - Duración: 85 minutos.
Fotos: ImdB

sábado, 20 de abril de 2024

De lo que están hechas las pesadillas

Live action y animación se unen para dar vida a un film que se transforma en una verdadera pesadilla tanto para el espectador como para su protagonista.


Por Ricardo Diaz

La técnica de animación conocida como stopmotion permite darle movimiento a aquellas cosas inanimadas, y así de alguna manera darle "vida". Robert Morgan utiliza dicho recurso y lo combina con actores reales en su primer film que sondea los miedos de una estudiante de cine, Ella Blake (Aisling Franciosi) que vive bajo la sombra de su estricta y obsesiva madre (Stella Gonet). Una reconocida directora/animadora que tras quedar incapacitada, vuelca su frustración en su hija, atormentándola en todo el preceso de lo que será su ultimo proyecto. Sin embargo, la hija se verá en la disyuntiva de continuar con el trabajo de su progenitora o de seguir su propias ideas y enfrentarse a una realidad que ha negado hace años.

Si bien el film plasma tópicos trillados que hacen referencia a la busqueda de uno mismo y de seguir los pasos de los padres, lo interesante de la película es la puesta del director y la ejecución para crear dos mundos que se empiezan a superponer y la linea de la realidad con la fantasía se mezclan y crean una sensacion de pesadilla permanente. Mucho de ello logrado, justamente, con la utilizacion del stopmotion. En donde los personajes que Ella va creando se vuelven parte de la trama y nos permiten entar en el subconsciente de ella y todo se empieza a retorcer y caer en un espiral de locura.

La actuación de Franciosi es milimétrica, de a poco su personaje empieza a ceder y adentrarse en una oscuridad a la que está atada, llevada de la mano por la pequeña musa que se cruza en su camino (Caoilinn Springall) que la incentiva a que se anime a hacer sus propias marionetas para contar su propia historia pero con algun que otro detalle escabroso y así es como sus personajes empiezan a convertirse en algo más y así mismo ella también va a atravesar un cambio. 

Morgan, tras haber realizado varios cortos, logra con stopmotion un debut que no pasa desapercibido por su inventiva tanto como director como guionista junto a Robin King a la hora de crear una pieza tenebrosa que de a poco lo sumerge a uno en un cuento de terror. Y si bien el final puede parecer inconcluso, termina siendo el correcto porque al fin y al cabo cuando el titiritero termina su obra, es momento de que las marionetas se vayan a dormir al baúl a la espera de volver a cobrar vida. 

Calificación: **** (Muy buena)


Título original: Stopmotion (2023) - País: Reino Unido - Director: Robert Morgan - Guión: Robert Morgan, Robin King - Intérpretes: Aisling Franciosi, Stella Gonet, Caoilinn Springall, Tom York - Fotografía: Léo Hinstin - Música: Lola de la Mata - Duración: 93 minutos.
Fotos: ImdB








lunes, 1 de abril de 2024

El escondite perfecto

En medio de una tempestad, una joven pide refugio en un remolque en donde habita un silencioso hombre con secretos a punto de salir de su escondite. Terror en las tierras de los canguros. 


Por Ricardo Diaz 

En tiempos en donde el terror es maltratado por realizadores con pocas ideas que nos llevan por piletas poseídas, ositos de peluches y remakes innecesarias junto a estudios qué venden esas atrocidades para llenar salas bajo publicidad engañosa con leyendas como "la película más aterradora del año" o "de los creadores de...", es un regocijo encontrar entre todo ese infernal bullicio obras como you'll never find me.

Escrita por Indianna Bell y dirigida por Josiah Allen junto a Bell, su ópera prima (solo habían realizado cortos anteriormente) reúne los elementos clásicos del terror y el thriller y se balancea en ellos en un equilibrio casi perfecto. La historia es simple y en eso se construye todo el misterio. Un hombre (Brendan Rock) atormentado con recuerdos de un pasado qué se desconoce, es sorepndido cuando llama a su puerta una joven (Jordan Cowan) que busca que la lleven a su casa, todo esto en medio de un temporal. Ambos comenzarán una especie de juego psicológico para descubrir quién miente y cuál es la razón de que ambos se hayan encontrado esa noche en ese lugar. 

La tensión y la desconfianza entre los personajes es algo que el espectador también experimenta desde el primer momento porque se percibe que algo extraño sucede, pero no se puede dilucidar del todo. Hay sospechas, algunas tal vez antes de tiempo, pero jamás se está preparado para su desenlace o para la forma en que se resuelve ese misterio. Lo más retorcido es que tampoco queda la tranquilidad en el espectador, solo la solución a lo que vivió por un poco más de una hora y media.

La clave del éxito de la obra de Bell y Allen es que supieron cómo manejar el timing para crear la tensión necesaria y evocar esa atmósfera perturbadora, opresiva, confusa como si por momentos estuviésemos en la mente de alguno de los protagonistas. Esa tormenta bestial que azota el remolque es como si fueran los pensamientos de alguno de ellos qué amenazan con destruir esas psiquis y fragmentarla. Todo lo que se ve en pantalla es por algo, todos se convierte en una pista. Tal vez algunas están de más, y no evitan la sospecha para el espectador ansioso qué quiere saber más de lo que se le muestra, pero aún así el desenlace no deja a nadie sin sorprender. Y justamente para aquellos que conocen el género seguro recuerdan a William Lustig al llegar a ese clímax. Tal vez de forma involuntaria, pero ese detalle merece reconocimiento. 

You'll never find me es una película que uno celebra al terminar de verla porque descubre que todavía quedan realizadores qué respetan al genero y al espectador. Que les interesa generar una experiencia casi inmersiva al ver la historia. Por momentos se vuelve compleja y por más que toque un tema sensible y no lo profundice no significa que no sea lograda, porque la metade los realizadores no era ese, sino mostrarnos ese escondite que todos conocemos pero que deseamos jamás encontrar.

Calificación **** (Muy Buena)


Título original: You'll never find me (2023) - País: Australia - Director: Josiah Allen y Indianna Bell - Guión: Indianna Bell - Intérpretes: Brendan Rock, Jordan Cowan - Fotografía: Max Corkindale - Música: Darren Lim - Duración: 96 minutos.
Fotos: ImdB

Padre nuestro

El exorcista marcó a generaciones enteras por su despiadada crudeza y maldad. Más de cincuenta años después sigue siendo una película aterra...