domingo, 18 de julio de 2021

El ritual se ha completado

El evento de terror televisivo llega a su fin con una tercera entrega que cumple con lo que prometía en su comienzo y como dice la canción de Tango Feroz, el amor es más fuerte.

Por Ricardo Diaz
Tres semanas, tres noches, tres partes, una historia. El desafío de Leigh Janiak era arriesgado. Pero ahora con la conclusión de su adaptación de los libros Fear Street de R. L Stine, y viendo la evolución en cada una de sus entregas se puede decir que valió la pena el desafío. Y el espectador lo agradece. 

Retomando lo ocurrido en la segunda parte en 1978 cuando en la última escena Deena (Kiana Madeira) tiene la visión de Sarah Fier al unir la mano perdida y el cuerpo de la bruja. Desde ese momento arranca la tercera parte. Bienvenidos al pueblo Unión (se vuelve irónico a medida que avanza la película) y al año 1666 (sí, una idea super brillante). 

La conexión del personaje de Madeira con la bruja real (Elizabeth Scopel) permite que ella vea a traves de los ojos de Fier, por esa razón ella es la que representa a la bruja y todos sus conocidos terminan dentro de esa visión, por ende todos los actores vistos en las entregas anteriores, aparecen nuevamente tres siglos atrás en otros personajes. Así aparecen el hermano de Deena, Josh ahora llamado Henry, Ziggy como Constance (una pícara aldeana que organiza una busqueda de bayas psicodelicas), el sheriff Nick Goode (Ashley Zukerman) como Solomon Goode y claramente el amor de la heroína, Sam/Hannah Miller, que sigue teniendo padres represivos. Y en esta ocasión más ya que es la hija del pastor del pueblo. 

En este pueblito colonial hermoso y patriarcal de una noche a la otra, más precisamente luego de la nueva luna llena, empiezan a suceder hechos extraños. El agua se contamina, las frutas se pudren y el pastor es poseído por algo que le hace cometer una atrocidad que solo puede ser producto del diablo. Entonces se desata la clásica cacería de brujas y quienes tienen todos los numeros para ser elegidas son Sarah Fier y Hannah Miller por haberlas visto hacer cosas no santas en esa noche especial. Y como los hombres son los que deciden, ese hecho las convierte en adoradoras de Satan, en consecuencia, son brujas que hay que colgar. 

Janiak a través de la visión de Deena muestra como se desata toda la maldición que caerá sobre Shadyside en el futuro y a cada uno de sus descendientes. Una maldición de sangre. Como si ese amor prohibido y trágico de las dos féminas prevaleciera en el tiempo, buscando venganza, pero más que todo, justicia. 

La historia tiene un interesante giro que por más que pueda preveerse sorprende y funciona como esa pieza de puzzle que uno encuentra a último momento. El terror en esta tercera parte se vuelve más profundo, no tanto por lo que se muestra sino por lo que provoca al pensar en lo que sucede en ese lugar hace tanto tiempo. De alguna forma ese sentimiento se vuelve contemporáneo y salta de la pantalla a la vida real si se hace una retrospectiva de lo sucedido en los últimos tiempos en cuanto a la condena de aquellos a los que se los considera diferentes. 

A mitad del film cuando la luz ilumina las sombras develando el oscuro secreto, el film vuelve a donde todo empezó. De regreso a 1994, segunda parte.Pero ahora todas las piezas encajan, todo se comprende y entiende, como el por qué de la sangre que buscan siempre los asesinos. 

Fear street 1666 se vuelve la entrega más original. Se despega del  homenaje y se vuelca a contar su propia historia con un estilo propio y eso es lo que hace que su conclusión como trilogía sea apreciable y reconocible. No está la odiosa comparación "se parece a" y entonces se la disfruta a la película por lo que es. Y termina siendo una experiencia divertida. Como una montaña rusa. Durante su primera mitad va subiendo, causando terror, tensión y expectativa, para después en su segunda mitad, bajar a toda velocidad en donde ese miedo también se funde con diversión y la música tambien da la pauta de ello. Ya lo dicen los chicos de The Offsprings en come out and play, sal a jugar y eso esta más que claro en todo el climax que ocurre en el shopping donde comenzó la primera entrega, cerrando el círculo. Todo ese tercer acto bajo los efectos de pintura fosforescente incluyendo una cómica escena con los asesinos. Pero está bien, porque es entretenimiento y es Netflix. Punto. 

El final tal vez es muy simple, pero termina siendo el adecuado (además suena the pixies, siguiendo con la coherencia inicial). Porque Janiak desde el pimer segundo de su trilogía muestra cuál es la verdera historia y el mensaje que quiere dejar. Pero para ello se introdujo en los recovecos del terror, para que ese mensaje sobreviviera a hachas, cuchillos, navajas, horcas y hasta al propio Belcebú. ¿Cuál es ese mensaje? El más simple, presente desde el origen del tiempo y tan poderoso como el martillo de Thor. Si aún no lo saben vean la saga completa para descubrirlo. 
Calificación **** (Muy Buena) 

Título original: Fear street part three: 1666 (2021) - País: Estados Unidos - Director: Leigh Janiak - Guión: Leigh Janiak/Phil Graziadei/Kate Trefy, basado en los libros de R. L. Stine - Intérpretes: Kiana Madeira, Ashley Zukerman, Gillian Jacobs, Olivia Scott Welch, Bejamin Flores Jr, entre otros - Fotografía: Caleb Heymann - Música: Marco Beltrami/Anna Drubich, Marcus Trumpp - Duración: 114 minutos.

***** (Excelente) - **** (Muy Buena) - *** (Buena) - ** (Regular) - * (Mala)

Fotos de los textos: Kiana Madeira y Bejamin Flores Jr en fear street part three 1666 (IMDb) . 




viernes, 16 de julio de 2021

Eso es todo amigos

Un nuevo partido de basquet reune a los Loony Tunes y a una superestrella del basquetball en un film chato como una caricatura. 


Por Ricardo Diaz 
En 1996 Joe Pytka hizo la locura de cruzar el mundo de la caricaturas de Warner Bros con el mundo real y además las hizo jugar al basquet nada menos que junto a Michael Jordan. Ese partido recibió el nombre de Space Jam, el juego del siglo y realmente así se vivió en aquellos años, porque fue todo un suceso. No solo por lo técnico para mezclar la animación con actores reales sino tambien por ganarse ese lugar en el corazón de los espectadores. 

Veinticinco años despues el director Malcolm D. Lee nos trae un nuevo legado (o no). En esta ocasión encontramos a LeBron James, el consagrado bsquetbolista de la NBA que dejó de lado cualquier distracción (léase videojuegos) para poder tener la disciplina para ser el mejor jugador de LA Lakers. De forma que a sus hijos también quiere imponerles el mismo ejemplo, pero a Dom (Cedric Joe) no parece motivarle lo suficiente la pelota naranja, su pasión es el diseño de videojuegos. En una visita a los estudios de los hermanos Warner, padre e hijo son abducidos al serviverso formado por los planetas de todas las franquicias de WB (Harry Potter, DC, Game of Thrones, etc), todos regidos por el Sr. Algoritmo (Don Cheadle). Una especie de Inteligencia Artificial que tiene planes pocos felices para los humanos con tal de "actualizarlas". Manipulando al hijo del bsquetbolista, se produce un enfrentamiento con su padre que se dirime en un nuevo Space Jam (aunque a decir verdad no se llama así en esta ocasión). 

A diferencia de la entrega anterior, es LeBron quien busca la ayuda en los Looney Tunes para formar el equipo ganador. Apareciendo así el querido Bugs Bunny, el pato Lucas, el gallo Claudio, Sylvestre y toda la pandilla de la edad de oro de las caricaturas. Y otro cambio es que James pasa a ser otro cartoon más. Funciona bien la secuencia animada en la que se recluta al equipo. Como contraparte está el goon squad  compuesto por Dom y  monstruos mezclados con jugadores de basquet profesionales y animales, como el caso de la jugadora Diana Taurasi combinada con una serpiente. Además de contar con todos los upgrades necesarios para ser imbatibles. 

No sé si se deberá a que los estudios Warner estan por cumplir cien años, pero durante todo el film hay un sinfín de referencias a sus clásicos de todas las épocas. Casi como una especie de narcisimo warnerbrosiano. Desde la idea de insertar las caricaturas dentro de sus producciones de forma que encontramos al coyote y el correcaminos en Mad Max Fury Road y a la abuelita en Matrix cual Trinity. Pero lo que resulta imperdonable de este catálogo fílmico son los "cameos" de todos los personajes durante el juego tan esperado, porque distrae constantemente. Ver en la tribuna a Pennywise de It, la máscara, la banda de drogos de la naranja mecánica y hasta catwoman le quitan importancia a los persoanjes principales porque uno se pone a identificar a los invitados de fondo y además resulta extraño encontrar asesinos dentro del universo de los Lonney. 

Otra idea desafortunada es la de "actualizar" a los dibujos animados a la hora del partido, pasando todos a 3D, pareciéndo muñequitos de peluche, quitándole la magia del 2D, y en definitiva el corazón que dió origen a la primera Space Jam. 

En nivel de actuaciones, James es tan expresivo como un poste de luz, lo cual tampoco ayuda a que la película simpatice y Cheadle compone a un villano que por momentos llega a ser mas carismático que el protagonista, y eso es producto del actor. Y visualmente la película funciona con todo el apabullador despliegue digital de efectos en este nuevo juego ultra moderno en donde no solo hay dobles y triples sino puntos por estilo y potenciadores de salto. 

Space Jam, una nueva era más allá de cualquier mensaje de ser uno mismo y de cómo ser padre, carece de alma. Presenta nuevas tecnologías de animación y efectos estrombóticos pero todo en pos de vanagloriar al estudio que la produce usando a todas sus creaciones como animadoras, dando como resultado algo mucho peor que un producto ACME. 
Calificación ** (Regular) 

Título original: Space Jam: a new legacy (2021) - País: Estados Unidos - Director: Malcolm D. Lee - Guión: Juel Taylor, Tony Rettenmaier, entre otros - Intérpretes: LeBron James, Don Cheadle, Cedric Joe, Khris Davis - Fotografía: Salvatore Totino - Música: Kris Bowers - Duración: 115 minutos.

***** (Excelente) - **** (Muy Buena) - *** (Buena) - ** (Regular) - * (Mala)

Fotos de los textos: LeBron James en Space Jam, una nueva era (IMDb) . 





lunes, 12 de julio de 2021

Campamento sangriento y embrujado

La segunda parte de la trilogía basada en los libros de R. L. Stine nos trae más sustos y sangre, pero esta vez en un campamento. Jason está tomándose un uber para llegar hasta ahí.


Por Ricardo Diaz
Otra vez recorremos la calle del miedo donde la dejamos la última vez, pero ahora nos vamos a los años setentas, siendo más exactos al 12/7/1978. En esa semana ocurieron hechos atroces en el campamento Nightwing donde jóvenes adolescente de Sunnyvale y shadyside fueron masacrados por un violento asesino usando una linda y afilada hacha.

Tal como vimos en FS 1994 existe un mal antiguo que por mucho tiempo ha asolado a los habitantes de la capital más sangrienta del país, es por ello que Deena y Josh deciden buscar ayuda en C. Berman la única que sobrevivió al encuentro con el temible espíritu de la malévola bruja manca Sarah Fier, con el fin de ayudar a la bonita Sam que está en modo Regan de El Exorcista.

Sin embargo, la cosa no es tan simple porque la tal Berman no los ayuda mucho al principio, sino que les cuenta lo que sucedió en aquel verano de 1978, cuando ella era la pequeña Ziggy (Sadie Sink) y le hacían bullying en el campamento. Pero sucedió algo mucho peor a que tus compañeritos te aten e intenten quemarte (re tranquilos los chiquitos), cuando de repente uno de los vigiladores fue poseído por el espíritu de la brujita y hachó (literalmente) a todos. O a la mayoría. 

La directora en su segunda entrega deja de lado el amor igualitario y se sumerge de lleno en la atmósfera de las slasher movies a lo Friday the 13th como principal referencia indiscutible. Ojo, tambien está la inocente historia de amor entre Ziggy y el futuro sherif de policía, Nick Good (Ted Sutherland), pero está como complemento y en cierta forma para que uno se encariñe con los personajes. 

Lo que realmente importa es la bruja, el hacha y la sangre, y acá corre a mansalva. Obvio que para los slasheros furiosos es apenas una garúita sanguinolenta, pero los momentos previos a la violencia, el suspenso y la sorpresa están bien resueltos. 

La trama ahonda más en el misterio que encierra a Shadyside ligado con algunos descendientes del pueblo que a través de distintas generaciones han sido marcados dando lugar a las tragedias que se han ido sucediendo. De alguna forma algo similar a Nightmare on Elm Street en donde los pecados pasados de los padres eran pagados por sus hijos que eran víctimas de Freddy Kruegger mientras dormían. 

Los personajes de fear street 1978, a diferencia de su antecesora, van creciendo a medida que avanza la película. Desde la protagonista y su hermana Cindy (Emily Rudd) hasta la víctima obvia, Alice (Ryan Simpkins) que se vuelve un personaje interesante hasta el final. Las interpretaciones de todos ellos son correctas y creíbles para la trama en la que se mueven y la época que pretende evocar el film. Además conocemos el origen del asesino del hacha y siempre toda génesis provoca cierta satisfacción. 

El tracklist una vez más es destacable, tal vez no con la misma contundencia que el anterior, pero están elegidas las canciones perfectas para asociarlas con las escenas. Como el caso de Kansas con carry on wayward son que suena en medio de la masacre final. Tampoco falta David Bowie The Runnaways con su clásicos Moonage daydream Cherry bomb respectivamente, Cat Stevens, Blue Oyster Cult, Foghat, entre otros. 

Leigh Janiak logra una continuación más sólida, genuina y por momentos aterradora, tal vez porque se centra esta vez realmente en el horror, logrando combinar el género slasher de fines de los 70 con la parte sobrenatural de la brujería haciendo un buen equilibrio entre ambos, donde su tercer acto nos lleva a un clímax que no escatima en violencia con un conjuro de asesinos que incluye una dupla con el del hacha y uno nuevo con un cuchillo que parecen salidos del film the strangers y crean una escena no apta para sensibles. Y además su final se convierte en el preámbulo de lo que será la tercera y última parte, esta vez en 1866. El origen de todo, del mal, y de la calle del terror. 
Calificación *** y 1/2 (Buena +) 

Título original: Fear street part two: 1978 (2021) - País: Estados Unidos - Director: Leigh Janiak - Guión: Leigh Janiak/Phil Graziadei, basado en los libros de R. L. Stine - Intérpretes: Sadie Sink, Emily Rudd, Ryan Simpkins, McCabe Slye, Chiara Aurelia, Ted Sutherland, entre otros - Fotografía: Caleb Heymann - Música: Marco Beltrami/Brandon Roberts - Duración: 119 minutos.

***** (Excelente) - **** (Muy Buena) - *** (Buena) - ** (Regular) - * (Mala)

Fotos de los textos: Sadie Sink en fear street part two 1978 (IMDb) . 





domingo, 11 de julio de 2021

Crash

La franquicia tuerquera regresa una vez más, pero pierde aceite sin parar con resultados catastróficos.

Por Ricardo Diaz 
Hace veinte años que seguimos las hazañas de la troupe de Toretto (Vin Diesel), esta especie de familia ensamblada compuesta por miembros de sangre y otros adoptados producto de distintas aventuras. Desde aquella primera entrega mostrando el particular código callejero de las picadas clandestinas, hasta convertirse en unos Vengadores sobre ruedas han realizando proezas increíbles. Acciones que literalmente son imposibles, casi como si se tratase de un videojuego adictivo en donde ningun personaje sale maltrecho. Y si creíamos que habíamos visto todo, el regreso de Justin Lin (se involucró a partir de la tercera entrega hasta la sexta) lleva las cosas al extremo ya rayando lo ridículo. ¿Alguna vez vieron un auto a toda velocidad lanzarse de una liana como Tarzan? ¿o imanes super poderosos que arrastran los objetos a tal punto de atravesar muros de concreto como si fueran simples cartas? Estos dos ejemplos ya avecinan que la pista se esta acabando y el auto viene como un bólido y con los frenos ya gastados. 

Han pasado dos años de los eventos de rápidos y furiosos 8. Dom está viviendo en el campo con Letty (Michelle Rodriguez) y el pequeño Brian (debe comer bulones el niño porque ya con dos años habla, entiende, sabe de llaves inglesas y demás). Llevan una vida totalmente distinta, pero siempre a la espera de que algo pueda ocurrir, por eso tienen armas escondidas por todos lados. Todo cambia cuando regresa su equipo de aventuras (Tyrese Gibson, Ludacris, Nathaniel Emmanuel) después de ver una transmisión perdida de Mr Nobody (Kurt Russell). De manera que una vez más se emprenden en una misión descabellada. En esta ocasión, recuperar un dispositivo super ultra mega tecnológico llamado proyecto Aries. Capaz de controlar absolutamente todo, siendo el number one del mundo quien lo tenga. Y obviamente hay alguien que tiene más dinero que Bill Gstes y quiere robarlo con un escuadrón de mercenarios. Ese ¿villano? de turno es Jacob (John Cena) . ¿Quién es él?, nada menos que otro Toretto y hermano del querido Dom, y recién ahora después de dos décadas nos enteramos junto con los personajes (Fea la actitud de ocultarle a tu familia tus hermanos, aunque sean medios loquitos)

Gran parte del cariño por la saga es es el lema a la familia, entonces la incorporación de un nuevo Toretto, le permite al director contar la historia del pasado de los dos hermanos y el por qué de su distanciamiento y encono el uno por el otro (algo parecido a los hermanos Shaw) Estos flashbacks son lo único interesante y nuevo en la franquicia porque retoma lo que fue la saga en sus comienzos, aunque discrepo con la elección del actor para la version jóven del personaje de Diesel porque parece que se hubiese hecho cirugía plástica para cambiarse el rostro por completo, entonces cuesta asociarlo con su versión adulta. Sin embargo esas leves capas de drama familiar actuan como unas pequeñas luces entre todo el caos sin sentido de siempre. 

También hay regresos de otros personajes, inclusive desde el más allá, pero con una explicación tan enrevesada que no se entiende muy bien, sirviendo más de excusa para poder incorporar a los actores de rápidos y furiosos 3: reto tokio que otra cosa. Es como si esta parte de la saga nos mostrara que todo lo que han hecho anteriormente los lleva a lo que viven ahora, que nada fue al azar y que en cierta forma se avecina el fin. 

F9 es como que se ríe de sí misma en alguna ocasiones. Como cuando Roman (Tyrese Gibson) se le ocurre la teoria de que si no seran todos algo más, porque nunca terminan con alguna herida o raspón luego de volar por los aires, o cuando Tej dice literalmente "si respetamos las leyes de la física, no nos puede ir mal" WTF!! Desde hace años que Newton les arroja manzanas por violar toda ley física posible, y encima ahora hasta hacen chistes desde el espacio con un simple autito y hasta ¡chocan! un satélite, es como un poco mucho. Y ni hablar en la escena en que Dom prácticamente se convierte en Bloodshot. 

Ignorando a Galileo, Lin hace lo que quiere. Por ende las escenas de acción son descomunales y agradables de ver. Hasta tenemos un par de segundos viendolo a John Cena pelear como en la WWE arriba de un camión. Este director nos tiene acostumbrado a ello pero ya se le estan terminando las reglas físicas que quebrantar, pero principalmente los espectadores son los agotados. 

La saga tampoco sabe cómo lidiar con la trágica pérdida de Paul Walker que de un momento a otro su personaje se tuvo que ir y se lo despidió de una forma muy digna y emotiva en la franquicia, pero lo siguen evocando aún. En la historia parece ser el babysitter que cuida a sus hijos y al de Dom, mientras su mujer, Mia (Jordana Brewster) sale a salvar el mundo con el equipo. Raro. 

Rápidos y furiosos 9 es sin lugar a dudas el eslabón más débil de la franquicia. Se hace eterna por momentos con sus casi dos horas y media de duración. Si la película fuese un motor, éste presenta varias fallas, se ahoga, algo impide que sus engranajes funcionen, y encima con exceso de nitro, haciendo que ese auto que nos acompañó por veinte años comience a incendiarse. Ojalá que el mecánico de la décima parte (sí, hay escena postcredito) logre arreglarlo, sino solo oíremos el ruido del metal retorciéndose al chocar rápido y furioso contra una pared. 
calificación ** (Regular) 

Título original: F9: The fast saga (2021) - País: Estados Unidos - Director: Justin Lin - Guión: Daniel Casey/Justin Lin - Intérpretes: Vin Diesel, Michelle Rodriguez, Jordana Brewster, Tyrese Gibson, Ludacris, Nathalie Emmanuel, John Cena, Charlize Theron, Kurt Russell, Sung Kang, entre otros - Fotografía: Stephen F. Windon - Música: Brian Tayler - Duración: 143 minutos.

***** (Excelente) - **** (Muy Buena) - *** (Buena) - ** (Regular) - * (Mala)

Fotos de los textos: John Cena y Vin Diesel en F9 (IMDb) . 

viernes, 9 de julio de 2021

Riesgo bajo cero

Liam Neeson vuelve a ser un tipo rudo y esta vez sobre un camino de hielo en un film que es puro cliché.

Por Ricardo Diaz 
La mayoría debe recordar aquel incidente ocurrido en el 2010 en Chile donde un grupo de mineros fue rescatado luego de varios días de permanecer encerrados tras un accidente, mostrando el esfuerzo de los grupos de salvataje y la incertidumbre vivida por los atrapados. Jonathan Hensleigh parece haberse inspirado en ese hecho para the ice road. 

En su historia la mina se encuentra en Canadá y el grupo rescatista para poder llegar debe cruzar el temible camino congelado del título y solo Liam Neeson puede hacerle frente a ese peligro bastantes grados bajo cero. En esta oportunidad, el ex boxeador, interpreta a Mike, un camionero que cuida de su hermano Gurty (Marcus Thomas) quien presenta lesiones psicológicas tras haber estado en la guerra de Irak. Como ambos no cuentan con dinero, Mike acepta la tarea titánica y casi imposible de transportar máquinas excavadoras por el sinuoso camino congelado para rescatar a los pobres mineros candienses que tras una sorpresiva y misteriosa explosión quedan bajo unas cuantas rocas y con poco tiempo de oxígeno. 

El film atraviesa casi en su totalidad por todos los lugares comunes de esta clase de películas. El héroe que sobrevive a todo, traiciones, villanos que son malos, sacrificios para apuntar a la lágrima fácil, grandes empresas que buscan sus propios intereses y una chica que pueda estar a la par del héroe y repartir un par de puñetazos si la situación lo amerita, como el personaje de Amber Midthunder, Tantoo (¿los padres habran sido fanáticos de Star Wars?). De manera que la película carece de sorpresas, volviéndose previsible y Neeson queda de alguna forma desperdiciado más allá de toda la solidez y compromiso que el actor le aporta a cada uno de sus personajes. 

Ciertos comentarios acerca del trato que reciben los veteranos de guerra se permiten observar, pero siempre resaltando el patriotismo norteamericano como debe ser. Esto en referencia en la escena en la que Mike increpa a un médico por el trato que tiene con su hermano en donde deberían ayudarlo y no solo doparlo. El vínculo entre los dos hermanos es de lo más logrado en el film y ese es la conexión emotiva, pero no producto de una genialidad en la escritura, sino por el talento actoral, pero no se puede pedir más, es lo que hay. Algunas secuencias de acción también son bien resueltas como la de la persecución sobre el hielo. Pero falta esa sensación adrenalínica que genere pasión por la escena y por el film en su totalidad y eso es producto de un guión simple y seguro. 

The ice road en términos generales de entretenimiento cumple, porque tiene un protagonista querido por el público que está inmerso en una trama a contrareloj vista repetidamente. Pero es como si todo estuviera en piloto automático, es como si fuera un film de manual del género. No hay nada que lo lleve más allá, ni siquiera que logre emocionar sin la escena puesta con ese fin. 

El director responsable del guión de Armaggedon quiso volver a realizar una misión suicida pero esta vez bajo un gélido recorrido, sin tener en cuenta que el hielo puede resquebrajarse y terminar congelado, como su película que termina muy por debajo de cero, pero de originalidad. 
Calificación ** (Regular) 

Título original: The Ice Road (2021) - País: Estados Unidos - Director: Jonathan Hensleigh- Guión: Jonathan Hensleigh - Intérpretes: Liam Neeson, Marcus Thomas, Laurence Fishburne, Amber Midthunder, entre otros - Fotografía: Tom Stern - Música: Max Aruj - Duración: 109 minutos.

***** (Excelente) - **** (Muy Buena) - *** (Buena) - ** (Regular) - * (Mala)

Fotos de los textos: Amber Midthunder y Liam Neeson en the ice road (IMDb) . 

martes, 6 de julio de 2021

¡Cuidado! calle sin bacheo

La señal de streaming más popular nos entrega la primera parte de una trilogía de horror con adolescentes que se enfrentan a un mal ancestral al ritmo de un poderoso soundtrack noventoso.


Por Ricardo Diaz 
Netflix se ha propuesto producir sus propias producciones cada vez con más frecuencia, casi como el nuevo Hollywood de las plataformas de streaming. De hecho es muy común en los últimos años encontrar celebridades de la alfombra roja en dichas producciones. El caso es que la casa de la N roja sigue pensando solo en entretener y apostar a lo que la gente "supuestamente" quiere ver, por lo que rara vez se arriesga, sino recordemos la soporífera el último irlandés. 

En esta oportunidad se trata de la adaptación de una serie de libros escritos por R. L. Stine, una clase de Stephen King para niños y un poquito más. Y si basarse en una obra literaria no fuese suficientemente poco original, además se trata de una trilogía a estrenarse una entrega por semana. 

La primera en cuestión es Fear street Part 1: 1994. ¿Con qué nos encontramos? Dos ciudades, sunnyvale y Shadyside. Mientras en la primera todos viven felices y comen perdices, en la otra suceden cosas raras, como asesinatos, posesiones y maldiciones. Dentro de ese pedacito de tierra hay un grupo de chicos totalmente estereotipados, a saber: un nerd con baja autoestima e introvertido (Benjamin Flores Jr), el bufón con uso de sustancias ilícitas (Fred Hechinger), la amigovia del pequeño dealer (Julia Rehwald), la heroína/final girl a la que uno siempre da por muerta (Kiana Madeira), y su novia (Olivia Scott Welch) . Sí, estamos en los 90 y las chicas solo quieren divertirse. Ellas se pelean, que no sos vos, soy yo y en ese (des)amor adolescente despiertan el espíritu de un mal ancestral que al parecer ya viene haciendo de las suyas hace mucho tiempo con los habitantes del lugar, y las malas lenguas dicen que es una bruja bastante problemática. Como no tienen el teléfono de los Warren (ja!), deciden resolverlo solos, porque como buena película de terror noventosa, los padres ni existen, todo gira en torno a ellos. Así que los pobres teens son asediados por sangrientos asesinos. Y le hacen frente no a uno, sino a tres: el hombre calavera, el asesino del hacha y una chica que llega cantando antes de rebanarte con sus navajas. Todos estarán en peligro en más de una oportunidad, sangre correrá por las calles y cuando parezca que todo se va a resolver, aparecerá en pantalla el exasperante To be continued... 

La directora Leigh Janiak hace uso y abuso de todos los recursos de los films de los 90 y los 80 en materia de sustos y referencias. El problema es que por momentos hay una sobrecarga de esos elementos en donde se nota la necesidad de empujar al espectador hacia el jump scare antes de tiempo, y eso molesta porque se percibe la ansiedad por parte de la realizadora y provoca que el film tenga altibajos, provocando que el suspenso y el interés de la trama queden truncados. Aún así la película tiene grandes momentos. Sin lugar a dudas la secuencia inicial es la más destacable. Casi como un homenaje explícito a Scream (1995). Desde el tema  Closer de Nine inch nails hasta el manejo del suspenso hasta el final de la escena, la película parece una fiel discípula de las obras de Wes Craven, pero a medida que se desarrolla la trama y se presentan los personajes, esas expectativas iniciales se desinflan como un globo rojo de It. 

Fear Street...más allá de su aire noventoso no logra generar esa nostalgia y retrotraer a aquella época, en parte por el lenguaje actual con el que se expresan los personajes, como así tambien los dramas inmiscuidos en la trama principal. Seamos sinceros, un drama amoroso entre dos chicas lesbianas no era lo común en el siglo pasado. Se celebra la inclusión, pero en materia de evocar aquellos tiempos, ese golpe de realidad rompe la fantasía que debe tener la película para que funcione como tal. Lo mismo sucede a la hora de tomarse a la ligera el hecho de matarse ingiriendo un cóctel de pastillas. Temáticas que son más bien polémicas, pero que no aportan a la trama porque carecen de la seriedad que deberían tener. 

Para los melómanos furiosos, el film tiene clásicos aboslutos de todos los géneros, desde lo perturbador de Nine Inch Nails pasando por Garbage, Iron Maiden, Portished, Radiohead, Soundgarden y hasta Rob Zombie en los créditos finales. Sin embargo, el memorioso se dará cuenta que algunos tracks son posteriores al año en el que suceden los hechos en Shadyville, pero igual componen un soundtrack arrollador, ideal para escuchar en un walkman a máximo volumen. Y por si fuera poco, el score es compuesto por Marco Beltrami, por lo que en materia musical el film es casi perfecto. 

Janiak presenta la primera parte de la trilogía con puntos a favor como sus referencias a la cultura pop, algunos logrados momentos de suspenso cargados de una buena dosis de viscosidad sangrienta (la muerte bajo la fileteadora es original, pero no se la explota lo suficiente) y su tracklist. Pero también cuenta con todo lo analizado anteriormente en este comentario que le juega en contra. Por lo que solo resta esperar si la escueta trama se puede estirar por casi cuatro horas más y principalmente si logra mantener el interés por saber su desenlace final. 

Por ahora viajamos a 1994 y transitamos de noche una calle que al recorrerla nos caemos varias veces porque hay pozos que impiden que avancemos y disfrutemos el recorrido. Si terminamos el paseo nos encontramos nuevamente, pero en 1978 y en un campamento cercano a un lago (alguien dijo Cristal Lake?) 
Continuará...

Calificación: *** (Buena) 


Título original: Fear Street Part 1: 1994 (2021) - País: Estados Unidos - Director: Leigh Janiak - Guión: Leigh Janiak, Kyle Killen, basado en los libros de R. L. Stine - Intérpretes: Kiana Madeira, Olivia Scott, Benjamin Flores Jr, Julia Rehwald, Fred Hechinger - Fotografía: Caleb Heymann - Música: Marco Beltrami - Duración: 108 minutos.

***** (Excelente) - **** (Muy Buena) - *** (Buena) - ** (Regular) - * (Mala)

Fotos de los textos: Kiana Madeira, Olivia Scott y Maya Hawke en Fear Street Part 1 1994 (IMDb) . 


domingo, 4 de julio de 2021

Censurar o no censurar, esa es la cuestión

Una censora de films bordea los limites de la realidad y la fantasía para descubrir un hecho del pasado

Por Ricardo Diaz 
Las películas de terror siempre estuvieron en el ojo de la tormenta por sus contenidos explícitos y los gobiernos de algunos países consideraban que tales imágenes podían perturbar la mente de la gente a tal punto de llevar a cabo las monstruosidades vistas en pantalla. Con la llegada del glorioso VHS, los años 70 y 80 se vieron inundados de cajitas plásticas con títulos tales como el asesino del taladro, holocausto caníbal, entre otras. Sin embargo dichas cintas debían ser sujetas a la estricta mirada de censores que destripaban el film para cersionar aquellas imágenes demasiado perturbadoras para la audiencia. Esta clase de películas recibieron el mombre de video nasties.

En este contexto y situado geográficamente en Reino Unido donde la prohibición fue más dura bajo la mano conservadora de Margareth Thatcher se desarrolla Censor, el debut de la realizadora galesa Prano Bailey-Bond. En la historia escrita también por ella junto a Anthony Fletcher encontramos a Enid Baines (Niamh Algar), que se dedica nada más y nada menos que a escrutinar estas movie nasties para poder otorgarles una calificación adecuada y no dañar las mentes del país que atraviesa una ola de violencia en donde las autoridades apuntan a las películas como culpables de dichos actos. De manera que la censura fílmica era iracunda, no solo se limitaba a un corte parcial sino directamente a rechazar y prohibir dichas películas que solían encontrar refugio en el auge del videocasete y los videoclubes. 

Luego de ver una de las peliculas más controversiales y directa al rechazo, Enid comienza a recordar partes de su pasado en donde su hermana desapareció misteriosamente y nunca pudo ser encontrada. En esa búsqueda desesperada por resolver esa parte borrosa de su vida, la realidad se difumina y lo censurado poco a poco comienza a verse.

La interpretación de Algar es la clave para poder llevar adelante este film que es perturbante de una manera extraña, no se trata de una baño hemoglobínico, es algo más. Como un sensación rara presente durante toda la película, algo que nos escarba por debajo de la piel y nos pone alerta y activa el estado del miedo, un miedo que por protección a veces podemos censurar. Y la actriz nos lleva por ese sendero y observamos como de a poco aquella mujer estricta, seria, imperturbable comienza a desmoronarse. 

El trabajo de Bailey-Bond es aplaudible. Logra un film que homenajea al cine de terror de los 80, desde referencias a clásicos (el título que provoca el click en Enid se llama don't go in the church en referencia a don't go in the woods, película rechazada en su época) hasta la fotografía de Annika Summerson que nos sumerge en una atmósfera exquisita en la década en donde reproducir un video era toda una ceremonia y más si se trataba de una cinta de terror. 

Censor capta la atención desde el principio en donde puede parecer un documental acerca de la prohibición fílmica británica hasta su inquietante sutil final que atemoriza sin arrojar vísceras a la cara del espectador. 

¿La violencia es producto de los filmes violentos? ¿las películas son un reflejo de nuestra realidad por momentos enferma? ¿Miramos películas perturbadoras como catarsis para calmar esos impulsos? Las respuestas a esos interrogantes está en cada uno, pero tal vez no queremos conocerlas y simplemente optamos por censurarlas. 

Calificación **** (Muy Buena) 

Título original: Censor (2021) - País: Reino Unido - Director: Prano Bailey-Bond - Guión: Prano Bailey-Bond y Anthony Fletcher - Intérpretes: Niahm Algar, Michael Smiley, Nicholas Burns, Vincent Franklin - Fotografía: Anikka Summerson - Música: Emilie Levienaise Farrouch - Duración: 84 minutos.

***** (Excelente) - **** (Muy Buena) - *** (Buena) - ** (Regular) - * (Mala)

Fotos de los textos: Niahm Algar en Censor (IMDb) . 

domingo, 6 de junio de 2021

El juego terminó

Las trampas mortales regresan una vez más y esta vez con nombres hollywodenses importantes pero nada puede evitar lo predecible y lo inevitable de la historia.


Por Ricardo Diaz 
En 2004 daba inicio a lo que fue una de las sagas de horror más prolíficas de los últimas décadas: El juego del miedo. Un film de bajo presupuesto que combinaba suspenso y horror a través de un asesino moralista que mediante tortuosas trampas ponía a prueba la voluntad de vivir de aquellas personas que no se portaban muy bien consigo mismas.
La fórmula bajo presupuesto = éxito de taquilla hizo que las pruebas a vida o muerte siguieran por siete entregas más, siendo Jigsaw (2017) la octava y última parte de la saga, que a su vez era más un reboot que una continuación de la trama principal.

Los años pasaron, llegó la pandemia y con ella Espiral, una película que podría ser simplemente un thriller con la corrupción policial de fondo y todo lo que ello conlleva, pero el título del film no termina ahí, sino que le sigue, el juego del miedo continúa. Y ahí radica todo el problema, porque no termina siendo un digno nuevo capítulo de la franquicia, ni tampoco una buena película en general.

En esta ocasión la acción se desarrolla en torno al detective Zeke Banks (Chris Rock), quien junto a su compañero novato William (Max Minghella) deben resolver una serie de asesinatos que atacan directamente al departamento policial y cada crimen parece ser la obra de un imitador del mítico asesino Jigsaw. Con el avanzar de la investigación y la aparición de nuevas trampas y cuerpos mutilados, Zeke descubre que el asesino tiene algo más en mente, un retorcido sentido de justicia y un plan siniestro.

Con un inicio prometedor, el film se vuelve previsible con el correr de los minutos a medida que aparecen en pantalla los personajes, por lo que a mitad de la pelicula es muy probable que todos sepamos quién es el responsable y eso es un error que los guinistas Stolberg y Goldfinger no supieron resolver, además de lineas poco felices como comparar el proceso de divorcio con la quimioterapia. Ni siquiera las trampas a las que son sometidas las victimas son originales, además de ser poco verosímiles y sobretodo no provocan ese "placer culposo" de verlas. Lo cual resulta raro ya que su director Darren Lynn Bousman fue el responsable de las partes II, III y IV, por lo que en cuanto a shock visual debería haberlo conseguido, aunque tal vez eso se convirtió en una presión extra que el realizador no pudo manejar, dando como resultado este híbrido que provoca ganas de apartar la mirada para no verlo. 

La crítica hacia el aparato policial, la corrupción que lo rodea y el abuso de sus miembros podría haber sido un punto a favor, pero tampoco resulta porque se piensa más en encajar a la trama dentro del universo de Saw que en la historia en sí. De hecho, el muñequito Billy de las entregas anteriores es remplazado por la marioneta de un cerdito vestido de policía (alguien dijo panteras negras?) el cual mediante videos es el encargado de dar los mensajes ulimantes a sus víctimas, pero carece del impacto visual de su antecesor, al igual que la voz distorsionada que queda en las antípodas de la voz estremecedora, misteriosa e inclusive aleccionadora de John Kramer, interpetado por Tobin Bell. 

El climax pierde poder porque el misterio se devela antes de tiempo, y eso si el espectador no se adelantó mucho antes, y el final propiamente dicho queda raro, desprolijo, casi abrupto. Probablemente en vistas a una futura continuación. Ni siquiera el score clásico de Charlie Clouser levanta el suspenso, acá suena como un murmullo lejano, al igual que la intervención de Samuel L. Jackson, que funciona más como marketing. 

Espiral: el juego del miedo continúa, es como la pelotita de un pinball, rebota permanentemente entre Saw y algo original, entre lo que fue y lo que pudo ser; pero no logra salir de ese repiqueteo permanente, lo que la vuelve molesta y hasta defraudante y lo único que se espera es que la pelotita pare y caiga de una vez por todas en el espiral del olvido. 

Calificación * (Mala) 

Título original: Spiral: from the book of saw (2020) - País: Estados Unidos - Director: Darren Lynn Bousman - Guión: Josh Stolberg, Pete Goldfinger - Intérpretes: Chris Rock, Max Minghella, Samuel L. Jackson, Marisol Nicjols, entre otros - Música: Charlie Clouser - Duración: 93 minutos.

***** (Excelente) - **** (Muy Buena) - *** (Buena) - ** (Regular) - * (Mala)

Fotos de los textos: Spiral (IMDb) . 


domingo, 10 de enero de 2021

Pensamientos vacíos - Comentario de el mensajero de los últimos dias (2020)

Adolescentes desaparecidos, una secta y una entidad ancestral en un film demasiado largo para su simpleza argumental.

Por Ricardo Diaz
El género del terror en el cine está en permanente cambio en busca de nuevos adeptos. El mensajero de los últimos días está dentro de esa mutación, pero queda a mitad del proceso por ir más allá de la idea central de la historia. 

La introducción presenta a un grupo de excursionistas escalando el Himalaya (Butan) a mediados de los años 90. En esa travesía, uno de ellos por accidente descubre algo enterrado en las profundidades de una cueva quedando en una especie de trance que en los próximos tres dias provocará consecuencias fatales para la mayoría de ellos. Ese inicio es el mayor acierto de la película y podría haber sido un cortometraje ideal. 

Luego de esos eventos, lo que sigue transcurre en Missouri en el año 2018. La desaparición de Amanda (Sasha Frolova) hace que su madre, Nora (Marin Ireland) busque la ayuda de James Lasombra (James Badge Dale), un ex policía que es su vecino y ¿algo mas?. Con el avanzar de su investigación y la desaparición de todos los amigos de la adolescente, descubre una misteriosa sociedad secreta denominada Pontifex, la cual parece más bien una secta que plantea la existencia de un ser antiguo llamado the empty man, quien puede ser invocado al soplar una botella vacía encontrada en un puente y al cabo de tres días te encuentra. De esta forma el film plantea la típica leyenda urbana que se transmite de boca en boca y que con el correr del tiempo y las generaciones se pierde la verdadera comprensión del por qué se creó. 

El director David Prior por momentos busca filosofar acerca de la tecnología, el ser humano y sobre el poder del pensamiento y cómo este influye en la materia. Por momentos lo logra, como cuando el lider de la sociedad Arthur Parsons (Stephen Root) habla que la tecnología nos roba la memoria y los conceptos de la simplicidad y la suma de los pensamientos. Sin embargo solo queda en palabras porque la trama se vacía por si sola porque no logra salir de su trama básica: el empty man. Y es por ello que sus dos horas y cuarto de duración se hacen largas. Porque no tiene el ritmo de una típica cinta de terror, pero tampoco tiene el argumento de un thriller que sostenga todos esos minutos. 

Sus momentos finales pueden presentar algun giro interesante, pero aún así no logra llenar los espacios vacíos que se formaron anteriormente y sobretodo queda esa cierta incomprensión de lo que se vió o se pensó. Más allá que se basa en una novela gráfica, el director toma muestras de ADN de Candyman, Slenderman, my soul to take y del estereotipo del antiheroe solitario, que padece una culpa y que de un momento a otro puede pasar a ser víctima de los hechos en los que se inmiscuye. Dando como resultado en pantalla un engendro vacío. 
Calificación: ** (Regular) 

Título original: The Empty Man (2020) - País: Estados Unidos, Sudafrica, Reino Unido- Director: David Prior - Guión:  David Prior - Intérpretes: James Badge Dale, Stephen Root, Sasha Friolova, Marin Ireland, entre otros - Fotografía: Anasta Michos - Música: Christopher Young, Lustmard - Duración: 137 minutos.

***** (Excelente) - **** (Muy Buena) - *** (Buena) - ** (Regular) - * (Mala)

Fotos de los textos: The Empty Man (IMDb) . 


miércoles, 27 de mayo de 2020

Herencia maldita - Cometario de Inheritance (2020)

Oscuros secretos salen a la luz tras la muerte del patriarca de una poderosa familia, dejando algo más que millones en su herencia.

Por Ricardo Diaz 
No muchos deben conocer la película Terminal (2018) que fue el debut del director Vaughn Stein. Si quieren búsquenla y mírenla. Después de verla seguro dirán que el director ahora se dedica a otra cosa, pero no. La perseverancia nunca se pierde. Y eso nos lleva a Inheritance, su nueva obra. En esta oportunidad la historia se centra en una acaudalada y poderosa familia, compuesta por Archer Monroe (Patrick Warburton), banquero y padre de la familia, su esposa Catherine (Connie Nielsen), el hijo menor (Chace Crawford), un congresista que está en plena campaña para su reelección, y la hija mayor, Laurie (Lily Collins) una fiscal de distrito que parece ser la oveja negra del clan al mantenerse al margen de los favores que trae el dinero. Al fallecer Archie, la que deberá cargar con una extraña herencia es justamente Laurie.

El legado paterno es un oscuro secreto. Por mas de treinta años su padre a mantenido captivo a un hombre (Simon Pegg) en un bunker en el jardín de la fastuosa mansión en la que viven. Un detalle a tener en cuenta, es que resulta bastante poco creible que nadie lo haya descubierto a ese escondite dado la simpleza con la que se cubre la puerta de entrada. El personaje de Collins debe hacer frente a esto y decidir qué hacer al respecto. De esta forma el film ingresa a la atmósfera del thriller y el suspenso. El problema es que el manejo del misterio no es bien resuelto, mas allá de los giros obvios de la trama, la tensión por momentos se diluye, tal vez por Collins, que su expresión se adelanta a la acción, como si estuviese fuera de sincro.

El thriller buscado por Stein es conseguido meramente por el personaje de Pegg, Morgan Warner, que por momentos logra sdr ese fragmento de oscuridad que busca la película. Es un hombre encadenado, preso, con el pelo largo, canoso, que repite una receta de un pastel como mantra permanentemente. Alguien que fue privado de la libertad pero que conoce a detalle cada aspecto de la vida de Laurie. Por momentos el juego psicológico que se entabla entre ellos recuerda a El silencio de los inocentes.  Y si bien eso funciona, su desenlace final pierde fuerza de impacto y queda acelerado, como si el guionista hubiese perdido un par de páginas en el camino o el director se hubiese quedado sin presupuesto para filmar las escenas faltantes.

Inheritance podría haber sido mucho mejor si profundizara más en el debate moral de ser leal a la familia o al deber de la justicia. Y la dinámica que se genera cuando se descubre el famoso "muerto en el placard" y cómo afecta a todo el núcleo, siendo que en la trama los secretos tocan a todos los personajes y cambiarían sus vidas  significativamente. El film de Stein se queda solo en la superficie, cómodo, siguiendo un modelo básico pero que aún así presenta desajustes. Tenía la llave para abrir esa puerta oscura, pero nunca se animó. Tal vez esa sea para nosotros su herencia.

Calificación ** (Regular)

Título original: Inheritance (2020) - País: Estados Unidos - Director: Vaughn Stein - Guión:  Matthew Kennedy - Intérpretes: Lily Collins, Simon Pegg, Connie Nielsen, Chace Crawford, entre otros - Fotografía: Michael Merriman - Música: Marlon Espino  - Duración: 111 minutos.

***** (Excelente) - **** (Muy Buena) - *** (Buena) - ** (Regular) - * (Mala)

Fotos de los textos: Lily Collins y Simon Pegg en Inheritance (IMDb) . 

Padre nuestro

El exorcista marcó a generaciones enteras por su despiadada crudeza y maldad. Más de cincuenta años después sigue siendo una película aterra...